Quienes Somos

INSTITUTO SALESIANO SAN LUIS GONZAGA

OBRA DE DON BOSCO EN

ESQUEL- PATAGONIA ARGENTINA

 

PRESENTACIÓN

El colegio Salesiano en Esquel es una comunidad de docentes, padres, personal de maestranza,  alumnos y colaboradores empeñados en la búsqueda de  una educación acorde a los requerimientos del tiempo  que vivimos.  Impulsamos: la formación humana integral de las personas, contribuyendo a encaminar un proyecto de vida  a partir de la elaboración de una cosmovisión en constante renovación y al desarrollo armónico de las aptitudes necesarias para vivir conforme a ellas; la participación activa en ejercicios solidarios en la comunidad, tendientes a una formación ciudadana crítica, honesta y responsable, en búsqueda del bien común. La permanente búsqueda de la calidad educativa, a través de una propuesta académica  teórica, práctica y artística acorde a los tiempos que vivimos.

 

NUESTROS INICIOS:

 

Hacia el mes de julio de 1963, el párroco de Esquel, Rvdo padre Sincero Lombardi, informó en las homilias  de las misas dominicales de ese mes, la necesidad de que Esquel contara con un colegio religioso y que él estaba dispuesto a arbitrar los medios para la apertura del mismo. Invitó, por ese medio a los docentes presentes, a presentarse al finalizar la S. Misa en la sacristía, para su inscripción como maestros de grado y especiales del futuro colegio. Así fue que un buen número de docentes se presentaron y dejaron sus datos. El entusiasmo siguió, muchos no imaginaban que desarrollarían allí sus carreras como docentes, recogiendo amistades en un clima de verdadera familia.

Volviendo al comienzo, se estaba construyendo el nuevo templo, sólo tenía paredes y techo, de modo que con la ayuda de todo el pueblo, se hizo el contrapiso y se cerraron las aberturas y así quedó habilitado, quedando la antigua capilla y sus dependencias, disponibles para convertirse en colegio. Se hicieron las divisiones de las aulas con cartón prensado, los pupitres eran mesas largas hechas con caballetes y tablas y cada alumno debió traer su silla. Se llamó a inscripción y para sorpresa de todos, los padres hicieron largas filas para que sus hijos fuesen admitidos en el nuevo colegio.

El colegio abrió sus puertas el dos de septiembre de 1963, en realidad fue una reapertura, ya que en la década del 40 había funcionado un colegio salesiano, cuyo director fue Rvdo, padre Tust, pero por razones de fuerza mayor, debió cerrar sus puertas (falta de personal salesiano).

El nuevo colegio empezó a funcionar con dos divisiones de cada grado, de 1º a 7º, los varones en el turno mañana y las niñas en el de la tarde.

Los maestros seleccionados eran todos muy jóvenes, idealistas y con mucho entusiasmo. El colegio se llamó “SAN LUIS GONZAGA”.

Por mucho tiempo no se sabía si dependería del Consejo Nacional de Educación o del de la Provincia del Chubut. El padre Lombardi prometía que ya se resolvería y así pasaba el tiempo. Se trabajó alrededor de dos años y medio sin percibir ninguna remuneración pero con la misma exigencia del que cobra los mejores haberes. Muchos docentes pudieron seguir gracias a que los padres podían mantenerlos, otros tuvieron que alejarse por apremios económicos, pero siempre se conseguía cubrir los cargos.

Los primeros años, los alumnos debían rendir examen para ser promovidos, y eran examinados por docentes de establecimientos nacionales, que no veían con buenos ojos la apertura de este colegio, por lo tanto todo se desarrollaba con una notoria tirantez. Tanta fue la contra, que al principio, a los maestros que trabajaban en el colegio, no se les permitió trabajar en escuelas del estado, situación que con el tiempo se revirtió.

El padre Lombardi tenía un carácter muy fuerte, era muy emprendedor y convincente y lograba todo lo que se proponía, seguramente de no haber sido una persona así, Esquel no tendría este colegio. Era su costumbre llevar a misa a todos los alumnos, todos los días y, unos minutos antes del horario de salida, ensayaba cantos que él dirigía con su buena y poderosa voz. Entusiasmaba tanto su energía, que cuando cantábamos, parecía que temblaban las paredes. Ni hablar de la disciplina y el respeto que reinaba… Todo marchaba muy bien y al finalizar el año escolar, que empezó en setiembre y finalizó en marzo, empezó a gestarse la idea de abrir el 1er  año del secundario, para que los alumnos que finalizaban el 7º grado, pudieran seguir sus estudios en el mismo colegio.

Los profesores de ese 1er año, fueron los mismos maestros, que según las capacidades, dictaban las materias correspondientes, (siempre sin cobrar, porque todavía  no se sabía si se pertenecía al orden nacional o al provincial, en lo referente a subvención). Pedagógicamente el colegio dependía de S.N.E.P e incluso, para alegría de los docentes, salieron en el Boletín Oficial de esa Superintendencia, como docentes titulares. Los sueldos eran cosa aparte…

Al año siguiente y con muy buen criterio, el padre Lombardi, hizo ver a los padres de los alumnos la necesidad de cambiar el período lectivo que iba de septiembre a mayo, a que fuera de marzo a noviembre, como en el resto del país, ya que los alumnos que querían seguir estudios universitarios, no podían ingresar hasta el año siguiente, perdiendo muchos meses de clase.

Los padres entendieron y aceptaron y en abril de ese año, luego de una semana de vacaciones, cada maestro siguó con sus alumnos en el grado siguiente y así se continuó hasta diciembre, haciendo un curso acelerado y ganando un año los alumnos.

Había que ver la sorpresa de los pobladores, las críticas fueron abundantes, pero se siguió y sin dificultades. Esto sirvió para que a los pocos años, todas las escuelas de Esquel, optaran por el nuevo período lectivo (marzo-noviembre).

Los recuerdos y anécdotas, son abundantes, a modo de ejemplo se puede citar una: cuando un docente se veía en la obligación de faltar, debía buscar el suplente y a fin de mes pagarle el día de su propio bolsillo.

En el año 1967 y gracias al entusiasmo del padre Alberto Dumrauf y siendo rector el padre Roberto Azurro, se abrieron las salas de jardín, recibiendo en un principio, niños de 3, 4 y 5 años. Luego se redujo a dos salas de cuatro años y dos de cinco, que es como funciona hasta el presente.

El Colegio Salesiano, según una docente jubilada, “Es un orgullo para Esquel y para la familia Salesiana. Desde el comienzo ha sido y sigue siendo un colegio de prestigio, donde los padres se disputan las vacantes para que sus hijos puedan ingresar. De él han salido excelentes padres de familia, profesionales, buenos trabajadores y tal como lo pidiera Don Bosco “HONRADOS CIUDADANOS Y BUENOS CRISTIANOS”.

Hoy, después de 37 años, el colegio funciona en un edificio nuevo, muy amplio y confortable, con todas las comodidades y los adelantos tecnológicos, y cuenta con un número elevado de alumnos.

Hasta aquí hemos recordado nuestra historia, la historia de hombres y mujeres que entendieron la misión que el mismo Don Bosco les inspirara. Es ella la que hoy nos proponemos continuar, con el mismo entusiasmo que nos legaron aquellos que nos precedieron y confiando en los mismos referentes en que ellos lo hicieron, nuestro maestro, Don Bosco, y nuestra madre, María Auxiliadora.

 

LOS ALUMNOS QUE QUEREMOS FORMAR:

 

Se asume el reto de formar a los alumnos potenciando el desarrollo de la dimensión trascendente de la persona, manifiesta en  su relación filial con Dios Padre. Acorde a este reto el perfil de aquellos alumnos que egresen de nuestra institución, esperamos tenga las siguientes características:

  • œ Predispuestos, creativos y responsables con las tareas que se les propongan, revalorizando las dramatizaciones, los talleres de expresión, las exposiciones de trabajos, ferias de ciencias, etc.
  • œ Activos y participes respetuosos en las actividades propuestas, tanto en las cotidianas del aula, las Buenas Tardes, arrío de la bandera, como también de aquellas especiales, como celebraciones litúrgicas, actos patrios, bicicleteadas, campamentos, convivencias y todo tipo de experiencias asociativas y pastorales.
  • œ Cordiales, sinceros, solidarios y respetuosos, con todos los miembros de la Comunidad Educativa Pastoral.
  • œ Predispuestos a la resolución de conflictos, de manera pacífica, sin agresiones ni discriminación, partiendo siempre de una reflexión personal, considerando la mediación como una forma de resolución de los conflictos.
  • œ Sensibles ante las situaciones socio económicas adversas por las que pasan algunos sectores de la comunidad.
  • œ Sencillos, sobrios y cuidadosos en su presentación personal.
  • œ Capaces de adecuar el comportamiento y el vocabulario a la situación y al ambiente en que les toque desempeñarse.
  • œ Responsables y cuidadosos de los materiales propios y del colegio, el mobiliario y las instalaciones.
  • œ Colaboradores en el mantenimiento de la limpieza y el orden de los espacios escolares.
  • œ Comprometidos con el uso respetuoso del medio ambiente circundante.